El dolor es la forma en que el cuerpo nos avisa que algo no está bien. Puede ser leve y pasajero, como un golpe, o persistente y afectar el sueño, el trabajo y el ánimo. Entenderlo ayuda a tratarlo mejor.
Dolor agudo y dolor crónico
- Agudo: aparece de forma repentina, tiene una causa clara (una lesión, una cirugía, una infección) y suele mejorar en días o semanas.
- Crónico: dura más de tres meses o reaparece con frecuencia, como el dolor lumbar, articular o de cabeza. Requiere una evaluación médica para encontrar su origen.
Señales de alerta
Consulta de inmediato si el dolor:
- Es muy intenso o aparece de golpe, sobre todo en el pecho, el abdomen o la cabeza.
- Viene acompañado de fiebre, falta de aire, pérdida de fuerza u hormigueo.
- Aparece después de un golpe fuerte o una caída.
- No mejora con reposo o empeora con los días.
Por qué no conviene automedicarse
Los analgésicos y antiinflamatorios son medicamentos seguros cuando se usan como indica el médico, pero tomarlos por cuenta propia o durante mucho tiempo puede afectar el estómago, los riñones o la presión arterial, y además puede ocultar el problema de fondo. Tu médico elegirá el tratamiento adecuado según el tipo de dolor, tu edad y otros medicamentos que tomes.
Cómo describir tu dolor en la consulta
- Dónde duele y si el dolor se extiende a otra zona.
- Desde cuándo y en qué momentos aparece.
- Qué tan fuerte es, del 0 al 10.
- Qué lo alivia o lo empeora, y qué has tomado hasta ahora.
Conoce nuestra línea antiinflamatoria. Recuerda que son medicamentos de uso bajo prescripción médica.